Preguntas confinadas (II): Las últimas palabras de Tanausú

El mar de nubes sobre los riscos interiores que bordean la Caldera de Taburiente, en la isla de La Palma. En ellos se refugiaron los últimos defensores indígenas de Benahoare bajo el mando de Tanausú contra los invasores castellanos (foto: Gobierno de Canarias).

¿CUÁLES FUERON LAS ÚLTIMAS PALABRAS DE TANAUSÚ, ÚLTIMO JEFE INDÍGENA DE LA PALMA, ANTES DE DEJARSE MORIR MIENTRAS ERA LLEVADO PRESO A CASTILLA EN 1493?

  1. ATIS TIRMA (o cualquiera de sus variantes)
  2. VACAGUARE (o cualquiera de sus variantes)
  3. BENAHOARE (o cualquiera de sus variantes)
  4. SE DESCONOCE
  5. NINGUNA DE LAS ANTERIORES

RESPUESTA: 4 – SE DESCONOCE

Tanausú[1]O puede que Tánausu, Tanausu o Tanaúsu: la documentación de los siglos XV-XVI carecía, por lo general, de tildes, por lo que no siempre es sencillo determinar la acentuación de los vocablos indígenas. Las distintas publicaciones de las crónicas e historias añaden estos signos a criterio de los editores modernos. fue el último de los jefes palmeros en oponer resistencia a la campaña de conquista de La Palma dirigida por el adelantado castellano Alonso Fernández de Lugo en 1493. Fortificados en los riscos de la Caldera de TaburienteAceró en lengua indígena–, Tanausú y sus súbditos cayeron en manos de los invasores al romper Fernández de Lugo su palabra de celebrar un parlamento con el caudillo palmero para negociar los términos de una rendición pactada.

Es creencia muy extendida que Tanausú exclamó vacaguaréexpresión indígena traducida habitualmente como quiero morir– antes de perecer de inanición mientras era llevado preso a Castilla a bordo de un navío, pero lo cierto es que no hay ninguna prueba documental que la avale.

Veamos lo que narra fray Juan de Abreu Galindo sobre estos hechos al final del capítulo VIII, libro III, de su Historia de la conquista de las siete islas de Gran Canaria:

Hecha esta presa, [Alonso Fernández de Lugo] quiso embiar algunos naturales que había preso a los Reyes Católicos dándole razón de lo sucedido, y entre los presos cautivos que mandó, fue uno el capitan Tanausu, el qual viéndose cautivo y ser embiado á España, con el coraje enfermó y se dejó morir sin comer cosa ninguna, cosa muy común y ordinaria en los palmeros dejarse morir.

¿De dónde surge la idea de que Tanausú pronunció la ominosa expresión? La clave nos la da el propio Abreu Galindo unos capítulos antes, en el IV:

Era en enfermedad esta gente [los palmeros] muy triste. En estando enfermo, decía a sus parientes: Vacaguare (“quiérome morir”). Luego le llenaban un vaso de leche y lo metían en una cueva, donde quería morir, y le hacían una cama de pellejos, donde se echaba; y le ponían a la cabecera el gánigo de la leche, y cerraban la entrada de la cueva, donde lo dejaban morir.

Como puede comprobarse, la expresión hace exclusiva referencia al deseo de afrontar voluntariamente la propia muerte con ocasión de enfermedad o, más probablemente, los achaques de la edad avanzada. La interpretación de Abreu Galindo es, como cabe esperar, etnocéntrica, y renuncia consecuentemente a profundizar en las bases culturales que daban fundamento al rito, limitándose a emitir una justificación un tanto superficial: la presunta pusilanimidad o tristeza de los palmeros ante las enfermedades, contrapuesta implícitamente a la preceptiva resignación con la que se obligaba la Europa cristiana contemporánea al texto a encarar la falta de salud corporal.

Resta por determinar el momento en que se produce la primera fusión de ambos pasajes y el artífice de la misma. A nuestro juicio, todo apunta a la figura del periodista, escritor y profesor palmero Antonio Rodríguez López (1836-1901), autor de varios relatos de ficción histórica, y que en el capítulo VII de su breve narración Vacaguaré inserta el siguiente pasaje:

Tanausú fue hecho prisionero, y pronunciando la terrible frase: ¡Vacaguaré!, selló su labio y bajó sus ojos.

Esta obrita, así como el nombre de su autor a guisa de seudónimo, fueron adoptados poco después por el político y también periodista tinerfeño Secundino Delgado Rodríguez (1867-1912), padre del independentismo canario, en su autobiografía ¡Vacaguaré…! (Vía Crucis), publicada en México en 1904. A partir de este hito, el vínculo entre la fórmula ritual y el último guerrero de Benahoare[2]Nombre indígena de La Palma, según Abreu Galindo y Leonardo Torriani. echaría raíces en la cultura popular de las islas.

Antonio M. López Alonso

 

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