Taxanicuvidagua: El Paso del Palo

Risco Faneque, en Agaete (Gran Canaria), uno de los acantilados costeros más altos del mundo (fuente: PROYECTO TARHA).

Por suerte, el proyecto […] que pretendía convertir el valle en explotación turística, se ha visto de momento paralizado. No obstante esta amenaza, antiecológica y de irracional modernización, se cierne sobre lo que está llamado a ser un parque arqueológico-natural, y no uno de esos horripilantes focos de condensación turística.

Celso Martín de Guzmán (Las fuentes etnohistóricas y su relación con el entorno arqueológico del Valle de Guayedra y Torre de Agaete (Gran Canaria), 1977) 

Al pueblo de Agaete, Artenara y La Aldea (Gran Canaria), en apoyo a la defensa de su patrimonio natural, cultural e histórico.

Uno de los legados más importantes que nos dejaron los antiguos canarios es la riquísima toponimia indígena que atesoran las Islas. La causa de esta supervivencia habría que hallarla en la inocuidad de estos nombres de lugar desde la perspectiva de los invasores europeos, a los que únicamente les resultaría intolerables los usos y las costumbres relacionadas principalmente con los cultos y rituales religiosos isleños, incompatibles a todas luces con la imposición del cristianismo.

Es cierto que la autenticidad de esta herencia deviene parcialmente menoscabada por la conversión de los fonemas originales a las grafías y sonidos europeos, y las inevitables distorsiones contribuidas por la transmisión textual y oral; con todo, ello no debe ser impedimento para abrazar sin titubeos esta manifestación del patrimonio isleño como absolutamente propia y reconocer la necesidad, hoy más que nunca, de mantener una estricta vigilancia sobre la preservación de estos tesoros.

Queremos plantear el presente artículo como una pequeña muestra de la pérdida de una parte de estas joyas patrimoniales en la marea del tiempo y, a la par, concluir implícitamente en la necesidad de una política de preservación que combata la cara nociva del fenómeno globalizador, aspecto este que, a la postre, redunda en el empobrecimiento, no solo de un pueblo en particular sino de toda la especie humana.

Centraremos nuestra pequeña exploración en el entorno del valle de Guayedra. La elección de esta zona no es casual: en tiempos recientes, los valores naturales, culturales, históricos y arqueológicos de esta región de Gran Canaria han estado sometidos a una doble amenaza. Por un lado, el desastre medioambiental que representa la plaga de rabogato (Pennisetum setaceum), extendida a prácticamente la totalidad del archipiélago canario. Por otro, la presión urbanística, infraestructural y turística, atraída por la excepcional belleza del paisaje occidental de la Isla: largas puestas de sol, altos riscos que caen a pico sobre el mar y calas solitarias en unos terrenos agrestes y relativamente poco antropizados.

Risco Faneque desde el barranco de El Risco. Obsérvese la proliferación de pennisetum setaceum o rabogato (fuente: PROYECTO TARHA).

Recientes encarnaciones de esta presión, como la polémica levantada por la compraventa del paraje natural de Guguy o Güi-Güi, resuelta finalmente a favor del interés público, el cierre del anillo insular de carreteras, y, por último, la ampliación del muelle del Puerto de Las Nieves, enfrentada a una firme oposición popular, constituyen un breve muestrario de los procesos que ponen en peligro los valores naturales, históricos y culturales del área.

El valle de Guayedra

Gran parte del espectáculo que puede contemplarse desde el Puerto de Las Nieves se debe a la presencia del valle de Guayedra, una amplia cuenca delimitada por las lomas que suben desde el Roque de Las Nieves, contiguo al citado puerto, los riscos y estrechos barrancos que descienden desde el pinar de Tamadaba y la impresionante mole de Risco Faneque, considerado como uno de los acantilados costeros más altos del Planeta.

La importancia histórica de Guayedra reside en que, según las fuentes etnohistóricas, este valle fue solicitado por don Fernando Guanarteme, uno de los últimos líderes indígenas de Gran Canaria, a los Reyes Católicos en calidad de término redondo y en pago por los servicios prestados por aquel en favor de la sumisión de la Isla a la Corona de Castilla, adjudicación que le fue otorgada oficialmente por el gobernador Pedro de Vera en 1495. Conviene aquí señalar que la denominación de término redondo en la antigua legislación castellana no implica necesariamente jurisdicción señorial, sino propiedad en exclusiva sobre pastos y ganados comprendidos en los límites de un terreno convenientemente adehesado, amojonado.

De dichas fuentes, a priori, no podemos extraer causa específica alguna que motivase la preferencia de Fernando Guanarteme por estos terrenos, elección que extrañó incluso a los propios otorgantes dada la naturaleza áspera y semiárida de los mismos. Las especulaciones al respecto han sido muchas y variadas: desde su configuración como una suerte de reserva indígena hasta la preservación de un espacio sagrado y/o cultual, pasando por una plausible identidad como solar de la estirpe dominante durante la última etapa de la antigua sociedad precolonial. Tampoco parece despreciable la contigüidad de uno de los núcleos hierofánicos de mayor relevancia para los indígenas: Tirma.

El Valle de Guayedra, cuyo término redondo fue concedido por los Reyes Católicos a don Fernando Guanarteme en recompensa por su contribución al sometimiento de Gran Canaria a la Corona de Castilla  (fuente: Google Earth).

Las Chobicenas / Chibicenas

Comenzamos nuestro pequeño muestrario toponímico con dos nombres directamente vinculados a unas entidades tenebrosas y multiformes vinculadas a las creencias de los antiguos grancanarios: las tibisenas. Fray Juan de Abreu Galindo señala al respecto:

[el demonio] se les aparecía muchas veces de noche, y de día como grandes perros lanudos; y en otras figuras a los cuales llamaban tibisenas.

Leonardo Torriani aporta una hipótesis de índole geográfica:

Entre estos canarios hubo hombres valentísimos en la guerra. Uno de ellos se llamaba Atazaicate, que quiere decir animoso y de gran corazón; pero, por ser feo, las mujeres le decían Atabicenen, es decir, salvaje o perro lanudo; porque tabicena en su lengua significa perro; de donde algunos han pensado que antiguamente entre estos canarios la isla se haya llamado Tebicena, que significaría lo mismo que Canaria.

Lo curioso de los topónimos Las Chobicenas / Las Chibicenas es que no se encuentran en lugares apartados entre sí, sino que figuran en cuatro localizaciones físicamente contiguas dos a dos en los mapas: Las Chobicenas y el Roque de Las Chobicenas, ambas al este del casco de Agaete; y Las Chibicenas y Las Chobicenas, en pleno Cortijo de Guayedra. En cuanto a su origen, algunos autores lo relacionan con la antigua práctica de la brujería en el término de Agaete, y en el caso de los dos últimos topónimos no sería descabellado suponer una relación con los oscuros y estrechos barrancos que tajan los riscos de Tamadaba y vierten sus aguas en el Valle.

Las Chobicenas y Roque de las Chobicenas, al este de Agaete (fuente: IDECanarias).

Las Chobicenas y Las Chibicenas, en el Valle de Guayedra (fuente: IDECanarias).

Antigafo

Pero la colección más interesante de topónimos en desuso relacionados con el valle de Guayedra nos la ofrece la documentación pública, en concreto por el conocido historiográficamente como deslinde de Guayedra: en 1512, Miguel de Trejo, yerno del fallecido Fernando Guanarteme, denuncia ante las autoridades coloniales los destrozos causados por la intromisión de personas y ganados ajenos en el valle de Guayedra, heredado por su esposa e hija del finado, Margarita Fernández Guanarteme, por lo que Trejo solicitó el amojonamiento del lugar, encargándose de la tarea tres especialistas: Miguel de Gran Canaria, Salvador Canario y Juan Benito, vecinos de Agaete e indígenas, por lo que se infiere de al menos dos de los apellidos, y dando fe del acto el escribano de Gáldar, Alonso de Herrera. El testimonio de este funcionario, inserto en documentos posteriores, ha sido transcrito y estudiado en dos artículos imprescindibles para el conocimiento de la historia local: Las fuentes etnohistóricas y su relación con el entorno arqueológico del Valle de Guayedra y Torre de Agaete (Gran Canaria), publicado por el profesor Celso Martín de Guzmán, y La hacienda de Guayedra y el heredamiento de Agaete ante la ocupación de realengos, del profesor Vicente J. Suárez Grimón.

En la transcripción del profesor Martín de Guzmán leemos lo siguiente:

[…] en presencia de mí dicho Escribano é de los testigos despues escritos que estando en término de Aguaete en el lomo que sube dende un camino que está ensima de risco alto que está junto frontero de la torre del dicho Pueblo de Aguaete estando presentes los dichos Michel é Salbador é Juan Benito amoxonadores é deslindadores puestos por el mismo Gobernador los cuales dijeron […] que era la linde con mojones antiguos del Valle de Guajayeda en el término redondo que Dn. Fernando Guadarteme é su yerno el dicho Miguel de Trexo tenía é poseía antiguamente que le fue dado desde el lomo que al presente estábamos é teniendo los pies que había nombre Antigafo, en lengua de los antiguos Canarios las aguas por el otro cabo del dicho Valle […]

Martín de Guzmán no duda en identificar este lomo Antigafo con el actual Roque de Las Nieves. Por otra parte, el profesor Suárez Grimón nos da una lectura un tanto diferente de este fragmento:

Desde el Lomo que al presente estábamos e teníamos los pies, que havía (por) nombre Antigafo, en lengua de los antiguos canarios les Aguañe, por el otro cabo del dicho valle de Guadayeda;

El Roque de Las Nieves, a cuyo pie fue edificada la Torre de Agaete. El lomo colindante fue llamado Antigafo por los antiguos grancanarios (fuente: PROYECTO TARHA).

Magaden y Taxanicuvidagua

Por no hacer farragosa la lectura del presente artículo omitimos parte del testimonio relativo al deslinde, remitiendo a los lectores a las transcripciones respectivas recogidas en la bibliografía seleccionada. Sin embargo, no podemos dejar de citar el fragmento más interesante del mismo, ya que incluye una de las escasas traducciones de un topónimo canario a lengua española. Continúa el profesor Martín de Guzmán:

Iten arriba de estos moxones e corrales está una quesa [sic, por güesa, huesa o túmulo] de Canarios, la cual dejaron dichos amoxonadores por moxón y está junto del camino de la leña que sube a Tamadaba y de ay arriba fisieron un moxón entre medias del camino que va al mocanal y á Tamadaba en redondo á dar a un lomo que dicen los dichos amoxonadores que se llama Magaderre, que es nombre de los de Gran Canaria, que va a dar en un camino que va a Tatirma que a nombre en lengua de los Canarios Etaxanicavidagua que en lengua Castellana el país del Palo [sic, por Paso del Palo], segun los dichos amoxonadores dixeron, en el cual paso fue puesto e amoxonado un moxón enmedio de dicho camino é paso é pusieron otros dos moxones del cabo arriba de dicho camino, e otros dos moxones del cabo abajo contra la mar.

Y el profesor Suárez Grimón lee:

Ytem, arriva de estos moxones e corrales están una guesa de canarios, la cual dexaron los amoxonadores por moxón y está junto del Camino de la Leña que suuen a Tamadaba y de ahí arriba ficieron un moxón entre medias del camino que ba al Mocanal y a Tamadaba y ansí el cuchillo arriba a dar a los riscos de Tamadaba, i por los riscos de la Montaña de Tamadava en redondo a dar a un lomo que dicen los dichos amoxonadores que se llama Magaden, que es nomvre de los de Gran Canaria, que ba a en un camino e paso que ba Ayatirma que a nomvre en lengua de los canarios Taxanicuvidagua, que es en lenguaxe castellano el Paso del Palo, según que los dichos amoxonadores dixeron, en el cual dicho Paso fue puesto e amoxonado un moxón en medio del dicho camino e paso, e pusieron otros dos moxones a el cavo de arriva del dicho camino e otros dos moxones del cabo de avaxo contra la mar.

¿Cuál era la localización exacta de estos dos lugares? Aunque ambos topónimos han desaparecido en su forma original de los mapas, es indudable que se encontraban en la periferia del Valle de Guayedra, cuyas lindes quedarían claramente delimitadas por la propia morfología de la cuenca: desde el Roque de Las Nieves, vértice de una línea de cuchillos y lomos que ascienden hasta el borde del pinar de Tamadaba, a lo largo de este borde –puede que siguiendo un trazado parecido al de la actual carretera que circunvala Tamadaba– hasta la cima y pie del risco Faneque, y, siguiendo la línea costera, de vuelta al Roque y Lomo de Las Nieves o Antigafo.

Por tanto, quizás no sea apurado identificar el orónimo Magaden con el actual Lomo del Faneque. Siguiendo este primer supuesto, y teniendo en cuenta la hipótesis que plantearemos en el siguiente apartado, el Taxanicuvidagua o Paso del Palo coincidiría posiblemente con el actual Paso de la Piedra, el sendero que da acceso a la punta y cima del Faneque. Y, desde luego, la peligrosidad que conlleva transitar este camino justificaría plenamente la denominación indígena, una prueba que exige a los senderistas máximo autocontrol y ausencia absoluta de vértigo. Cabe señalar que el profesor Martín de Guzmán indica que el topónimo Paso del Palo corresponde a uno de los acantilados de Tamadaba, aunque no hemos encontrado esta referencia en la cartografía actual.

Cresta del Risco Faneque (fuente: Google Earth / PROYECTO TARHA).

Una segunda posibilidad nos la inspira la existencia de los topónimos Hoya del Paso del Palo y Paso del Palo en un lugar relativamente cercano al Valle de Guayedra aunque fuera de los límites naturales de este; concretamente, sobre la vertiente noroeste de la montaña de Altavista, hito geológico que habríamos de identificar entonces con el lomo Magaden. Avala esta posibilidad el hecho de que el sendero que nace de este Paso del Palo se bifurca en varias ocasiones conduciendo, entre otras localidades, a la montaña de Tirma y al barrio de El Risco. De ser cierta esta teoría, seguramente habría que ampliar los límites del deslinde de Guayedra hasta abarcar el suelo sacro de Tirma, lo que sería consistente con el importante papel que desempeñó Fernando Guanarteme en la antigua sociedad grancanaria. Sin embargo, como justificamos a continuación, no creemos que esta posibilidad tenga peso bastante.

Hoya y Paso del Palo, aguas vertientes de la montaña de Altavista (fuente: Google Earth / PROYECTO TARHA).

¿Es Tirma la montaña de Tirma?

Observemos que el testimonio citado señala que los deslindadores marcaron el inicio y el final del camino al y desde el Taxanicuvidagua con un par de mojones en cada extremo, interior y costa, además de señalar el punto medio de dicho camino con un mojón adicional. Por tanto, y a diferencia de lo acontecido durante el tramo ascendente del deslinde, durante el descenso los técnicos no se prodigaron en la colocación de marcas, de lo que se deduce con total certeza que, o bien el camino carecía de desvíos que pudiesen llevar a equívocos, o su recorrido era relativamente corto, o se daban estas dos circunstancias. Estas apreciaciones nos llevan a dar por improbable nuestro segundo supuesto, pues el Paso del Palo contiguo a Altavista está bastante alejado de la costa y da origen a varios senderos, factores que aconsejarían dotar su recorrido de un mayor número de señales.

Montaña de Tirma desde el barranco de El Risco (fuente: PROYECTO TARHA)

Ahora tengamos en cuenta las expresiones transcritas por los profesores Martín de Guzmán y Suárez Grimón: camino que va a Tatirma y camino e paso que ba Ayatirma. Por ahora, no hemos podido acceder a los documentos en los que figuran estos fragmentos, pero puesto que se trata de copias tardías tal vez su consulta no nos aporte más información que la ofrecida por estos expertos.

En cualquier caso, merece la pena detenerse en el hecho de que el camino que nace en el Taxanicuvidagua lleva a Tatirma o Ayatirma, topónimo que aparece en la documentación pública del siglo XIX designando a un palmeral situado en la montaña de Tamadaba, mientras que otras opiniones lo sitúan en el actual barrio de El Risco. Nótese que Francisco López de Gómara denomina Ayatirma al gran peñasco del que los antiguos grancanarios se arrojaban ofreciéndose en sacrificio. Por otra parte, resulta patente a partir de las características morfológicas atestiguadas por otras fuentes etnohistóricas que el risco de Tirma debía de ser un destacado y desafiante hito orográfico. Por ejemplo, la Crónica Ovetense señala vn despeñadero que llaman de Tirma; y, además, que:

[…] estos canarios tenían por santuario a dos rriscos llamados Tirma y Cimarso [sic, posiblemente por Amagro], que tienen dos leguas cada uno en rredondo, que confinan con el mar, y el malhechor que a estos serros se acogía era libre y seguro, y no le podían sacar de allí si él no quería, guardándolos y rreberensiándolos como a yglesia […]

entendiéndose que dos leguas equivalían aproximadamente a un recorrido de dos horas a pie o unos diez kilómetros, aunque la concordancia entre distancia y tiempo no era imprescindible.

En general, el nexo común a las primicias que hablan de Tirma es la mención a un risco alto y, sin duda, imponente, que linda con el mar. Sin embargo, la que se conoce en la cartografía como montaña de Tirma carece de dicha espectacularidad, peligrosidad y altitud, atributos claramente apreciados por los indígenas a tenor de los relatos coloniales, y previsiblemente potenciados por la presencia sobre el horizonte del volcán Teide, la isla de Tenerife y las bellísimas puestas del Sol, astro al que los antiguos grancanarios adoraban bajo el teónimo Magec.

Por otro lado, téngase en cuenta que el orónimo Faneque, de plausible etimología amazige, fue probablemente introducido en época colonial. A modo de ejemplo, el testamento del capitán José Cabrejas, incoado en agosto de 1678, nos lo presenta en su forma primitiva como Afaneque; es decir, alfaneque, nombre que recibe una de las múltiples subespecies de halcón, representado este, en el caso de Gran Canaria, por el tagarote o halcón de Berbería (Falco pelegrinoides), ave rapaz que nidifica en las paredes rocosas de esta parte de la Isla. Nótese en esta ocasión que el paso que da inicio al descenso hacia el mar, hasta la base del propio risco, se denomina Paso Blanco:

Desde el Roque de las Nieves, el Lomo arriba del Maneo a dar a la Degollada, de allí arriba a Tamadaba, aguas vertientes a un paso sobre «Afaneque», que llaman Paso Blanco, a dar al mar, la orilla adelante a dar al mismo Roque.

En consecuencia, tenemos por muy plausible que el auténtico e histórico risco de Tirma sea el risco Faneque aunque, naturalmente, ello no pone impedimento a la existencia pretérita de un área sagrada de mayor extensión, que abarcaría la zona conocida actualmente como finca y montaña de Tirma, así como el barranco y barrio de El Risco de Agaete.

Atinada o no nuestra hipótesis, la contemplación de la siempre imponente, sobrecogedora presencia del Faneque, sea desde el mirador de Tamadaba, el Puerto de Las Nieves, o la visión desde su mismísima cima de un paisaje que hace insuficientes los sentidos, urge a la inapelable protección de este maravilloso entorno y a la difusión de sus tesoros naturales e históricos, a los que no se les debe poner otro precio que el de transmitirlos intactos a las generaciones futuras.

Antonio M. López Alonso

Conjunto natural del Valle de Guayedra y Risco Faneque (fuente: Google Earth / PROYECTO TARHA)

Referencias

Uno de los legados más importantes que nos dejaron los antiguos canarios es la riquísima toponimia indígena que atesoran las Islas. La causa de esta supervivencia habría que hallarla en la inocuidad de estos nombres de lugar desde la perspectiva de los invasores europeos, a los que únicamente les resultaría intolerables los usos y las costumbres relacionadas principalmente con los cultos y rituales religiosos isleños, incompatibles a todas luces con la imposición del cristianismo.

 

Spread the word. Share this post!

2 comentarios on “Taxanicuvidagua: El Paso del Palo”

  1. Jorge Dorta (mencey macro) Responder

    Interesante articulo aunque algunas de las conclusiones son cuestionables. La montaña de Altavista tiene el nombre nativo de Azaenegue, por tanto no creo que sea magaden…. por otra parte Faneke tiene una lectura distinta a alfaneque o halcón, significaría “el que mide el tiempo” y si te fijas es un risco que actúa de reloj solar desde Agaete, especialmente por la mañana ya que se va iluminando progresivamente marcando el curso del dia.

    Que Faneque sea Tirma, me es dudoso….entre otras cosas porque no es un lugar en el que alguien pueda refugiarse y mantenerse por ser demasiado pequeño. En cambio el paraje de Tirma o Amurga abajo en las tirajanas, si que reune las condiciones para soportar la vida. Por otro lado en Tirma está el anden verde que si que es un risco impresionante al lado del mar que termina en la playa fosil abajo

    • Proyecto Tarha Responder

      Hola Jorge; en primer lugar, agradecerte tus observaciones.

      Efectivamente, como señalo en el artículo, es improbable que Altavista (o algún hito a su alrededor) sea el Lomo Magaden, pero aún así me pareció necesario indicar la presencia del topónimo Paso del Palo en la zona, aunque también existe en otras partes aún más alejadas de Gran Canaria. Sí que tengo mis reservas sobre el topónimo Azaenegue como canario (el Dr. Reyes García defiende esta hipótesis), aunque no cabe duda de que es anterior
      al de Altavista. Pero también cabe la posibilidad de un portuguesismo / andalucismo, dado que acenegues / azanegas era la denominación colonial de cierta(s) etnia(s) mauritana(s). Desde luego, la coincidencia fonética es para tenerla en cuenta, más en un país donde abundan los portuguesismos. En cualquier caso, está claro que es una cuestión que Ignacio podría aclarar con mejor criterio.

      Que Faneke pueda significar “el que mide el tiempo”, no lo sé (si facilitas la referencia, mejor), pero los criterios filológicos son tan dispares como expertos que tratan la materia. Hitos geológicos usados para medir el tiempo existen en todas partes y épocas, y no por ello es necesario que lleven un nombre relacionado con dicha función. Por mi parte, me limito a exponer un criterio basado en el castellano antiguo, que, dicho sea de paso, es innegable que posee un amplio repertorio tamazight. Pero creo que en este caso es razonablemente probable que el motivo del topónimo sea de índole faunística.

      En cuanto a Tirma, insisto en que mi propuesta no afirma que Faneque sea el área sagrada al completo, sino únicamente el risco sacrificial que mencionan las fuentes. Tiene sentido que el área sacra abarque una amplitud mayor: el Lomo de Faneque (¿Magaden?) y parte de Tamadaba, incluso también el barranco y barrio de El Risco o la propia montaña de Tirma.

      Andén Verde es un risco impresionante, sin duda, pero no es ni de lejos tan majestuoso como Faneque. Puestos a elegir un lugar digno para ganar honor, fama y prestigio entregando la vida propia, pienso que este último gana bastantes puntos. Aún así, Andén Verde presenta una ventaja a su favor: la playa permitiría una recuperación de los cuerpos más fácil. Naturalmente, todo esto no es más que pura especulación sin más base que unos escasos datos descriptivos y desconociendo como desconocemos la mentalidad y cultura de los antiguos canarios.

Responder a Jorge Dorta (mencey macro) Cancelar respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *